(2)
El cielo estaba rojo, un ambiente sangriento recorría las calles a pesar de la desolación. No veía rastros de otros humanos al caminar, más se percibía su presencia debido a la peste que dejaban los cuerpos descompuestos de sus víctimas que hasta ahora eran solamente de animalejos. De repente un aire frío pasó velozmente a mi lado, dejándome sentir como las ánimas rozaban mi hombro con su desesperación. Quise llorar, al menos mis ojos eso deseban, pero no tenía tiempo; tenía que seguir y encontrar a mi hijo.
Entonces llegué a un cruce de semáforos, los coches estaban abandonados, algunos ya comenzaban a oxidarse.
-¿No lo puedes creer, verdad?
-¡Esteban!
-Despertaste y saliste de la casa tan rápido que ya no me dejaste explicarte…
-¿Tú igual estas enfermo?
-Bueno, eso es obvio si miras mis heridas…
-¿Duelen?
-¿Puedes dejar de hacer preguntas idiotas ahora? No es el momento… Sí duelen y mucho. Es terrible moverse, pero hay que comer.
-¡Dios mío! Caminaste mucho por mi culpa.
-Je, bastante.
Busqué un coche con las llaves puestas, hecho que realmente dudaba como posible, más no resultó tan difícil. Encontré un Sedan rojo que parecía funcionar. Intenté hacerlo arrancar, varias veces pisé el acelerador hasta el fondo, cuando por fin pareció estabilizarse. Esteban subió en la parte trasera para que pudiese acostarse, era terrible verlo en ese estado tan miserable; recuerdo cuando apenas el mes pasado fuimos a la plaza juntos a ver los aparadores y comprar unos helados. Sus ropas no estaban hechas trizas como la de los primeros hombres con los que me topé en la calle, pero tampoco parecían muy limpias. El cabello lo tenía revuelto… grasoso; había partes donde su cabeza estaba enrojecida y con pequeñas costras violáceas. Su cara estaba casi intacta, salvo unas ronchas rojas que le recorrían el cachete izquierdo… Mi pregunta seguía siendo ¿Por qué?
- Hace como mes y medio empezó esta peste. El gobierno no le prestó mucha atención, parecía que nada más era un virus que atacaba la piel. Pensaron que no era más fuerte que el sarampión o la viruela. Luego se descubrió que aquellas ronchitas no cicatrizaban con nada, entonces empezó la preocupación. Se descubrió que esas mismas llagas también se formaban en los órganos internos del enfermo… para cuando empezaron a prevenir a los ciudadanos, el virus ya se había esparcido e incluso atacó a otros países. Hasta ahora no hay cura. Tuviste suerte de dormirte durante la peor semana, cuando la peste se apoderó de todo.
Publicado por Alma Chacón.
Alma Chacón probablemente tiene un oído tan sensible porque es cantante.


Parece um filme contemporâneo, tão rápido e eficiente.
Mas eu tenho pavor dessas pestes novas que surgem do nada sem cura. Ai ai. Medo.
Es que estuve viendo "28 days later" y además me acordé de La Peste de Albert Camus.
É, eu meu lembrei um pouco do "Ensaio sobre a cegueira" de José Saramago...
A SORRISO DA MONALISA
Em um canto escuro
Repousa um quadro.
Dentro dele, um sorriso aprisionado,
Enigmático, com sede de liberdade.
Testemunha dos mais salientes segredos
Das mais tristes revelações,
Da mais singela promessa
À mais cruel das desilusões.
Calado, paciente... aprisionado.
No coração do silêncio enfurecido ruge,
Exigindo tudo,
Até mesmo o que não mais lhe resta.
*Agamenon Troyan
Postar um comentário